Presupuesto y proyecciones atados a los drivers reales, no a un porcentaje sobre el año pasado.
Tableros con alertas anticipadas, no reportes que confirman lo que ya pasó.
Revisión trimestral del plan contra lo ejecutado, con ajuste de rumbo documentado.
El EBITDA no sube ni baja: lo mueven precio, volumen, costo variable y estructura, cada uno con su signo. El puente separa las cuatro contribuciones para que la discusión de directorio deje de ser sobre el total.
ROIC del 9,1% contra un WACC del 12,4%: crecimiento financiado con deuda cara y mal calzada. Rediseñamos la mezcla D/V y frenamos dos líneas que no cubrían su costo de capital.